Nuestra fe

Las 5 solas de la Reforma Protestante

Documentos históricos que definen nuestra fe

Con base en las Escrituras, la Iglesia Reformada Presbiteriana sostiene el legado de la obra cristiana y reformada, la cual está reflejada en los siguientes documentos históricos:

Nuestra declaración de fe

La Iglesia Reformada Presbiteriana Gracia Eterna cree y sostiene lo siguiente:

  1. La Biblia, la cual es la autoridad final y suprema de la iglesia de Jesucristo. Es la revelación total de la voluntad de Dios para nosotros, su mensaje es perfecto, esto es: inerrante, infalible, suficiente y divinamente inspirado para el crecimiento del creyente cristiano. (2 Timoteo 3:16-17, Juan 5:39, Juan 17:17, 2 Pedro 1:19-21)
  2. El único Dios Verdadero. Él es Omnipotente, Omnipresente y Omnisciente. Su naturaleza es inmutable, así como Sus atributos: Santo, Justo, Misericordioso y Verdadero. Sostenemos, asimismo, la Trinidad de Dios, esto es "un único Dios manifiesto en tres Personas", estas son: Padre, Hijo y Espíritu Santo:
    • El Padre: creador de todo, en cuya voluntad Él creó y dispuso todo lo que existe, tiene vida y ocupa lugar en el universo. (Génesis 1, Hebreos 11:3)
    • El Hijo: Cristo Jesús, Hijo Unigénito de Dios, Dios Verdadero de Dios Verdadero, de la misma naturaleza que el Padre, quien se ofreció a Sí mismo para liberarnos del pecado, darnos ejemplo de perfecta humanidad y en quien residen las naturalezas humana y divina perfectamente integradas (unión hipostática). Para salvación nuestra, vino este mundo a servir, dar Su vida por nosotros y así vencer al pecado y a la muerte para nuestra reconciliación con el Padre. (Juan 1:1-18, Filipenses 2:5-11)
    • El Espíritu Santo: es Dios y Señor, Dador de Vida, procedente del Padre y del Hijo, consubstancial con las otras dos personas de la Trinidad. Es el portador de la Palabra de Dios, regenera al pecador para su conversión, convence de pecado, de justicia y de juicio, y sella al creyente para garantizar la seguridad de su salvación. (Génesis 1:2, Isaías 61:1-2, 2 Corintios 1:22, Efesios 1:13-14)
  3. La creación: creemos y testificamos la sola intervención de Dios al crear el universo, centrándonos en los cielos y la tierra y, en esta, toda la existencia visible e invisible. Esta creación testifica de la obra de Dios en ella. (Génesis 1:1-25, Salmos 19:1-6, Salmos 104, Salmos 148)
  4. El hombre y su caída: creemos que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios, dotado de voluntad, en inocencia, bajo la ley de su hacedor. Sin embargo, hizo mal uso de su libre albedrío y trajo consigo el pecado y la muerte. Por ese mismo hombre, toda la humanidad nace bajo pecado y destituida de la gloria de Dios. (Génesis 1:26-31, Génesis 2 y 3, Romanos 1:18-32, Romanos 3:9-18, Romanos 5:12-14, Efesios 2:1-3)
  5. El mal y sus agentes: creemos que Satanás, el opositor y engañador, fue el primero en desafiar a Dios, habiendo llenado su corazón de orgullo y ansiado tener el lugar de Su Creador. Junto con Satanás, le sigue una hueste de demonios que se alzaron contra Dios. Todos estos ya tienen su sentencia de parte de Dios: el infierno. Satanás fue también el agente de la caída del hombre. (Génesis 3:1-7, Isaías 14:12-15, 2 Corintios 11:14)
  6. La salvación: la Biblia enseña que el hombre es salvo por gracia, a través de la sola fe en Cristo Jesús, sin mérito adicional para alcanzarla. (Efesios 2:4-9, Gálatas 3:2-7)
  7. La justificación: es el primer resultado de la salvación. Dios decreta al hombre como "hecho justo" ante la justicia de Dios. Subsecuentemente, y por medio de los méritos de Cristo, el hombre convertido es adoptado por el Padre y posicionalmente santificado. (Romanos 3:21-31, Romanos 5:1-2, Romanos 8:1-11, Gálatas 3:6-14)
  8. La santificación: es el ejercicio del creyente, impulsado por el Espíritu Santo. Este ejercicio es la vida cristiana basada en la fe, la oración, la meditación de las Escrituras y el deseo de glorificar a Dios el resto de su vida. (Romanos 6, Filipenses 2:12-13, Hebreos 12:13, 1 Pedro 1:13-23, 1 Pedro 2:1-3)
  9. Las buenas obras: éstas no nos salvan ni condicionan nuestra salvación, sino que son nuestra respuesta a la salvación recibida, impulsadas por el deseo amoroso de agradar a Dios con nuestras vidas. Dios ha determinado que las hagamos para la gloria de Dios y para dar testimonio de nuestra fe. (Efesios 2:10, Filipenses 2:12-13, Tito 3:8, Tito 3:14)
  10. El Evangelio: es el mensaje de las buenas nuevas de salvación para todo aquel que cree. Este Evangelio testifica de Cristo y llama a la fe y al arrepentimiento al creyente, a fin de que éste alcance salvación por su fe y se acoja a la gracia divina. (Romanos 1:16-17, Marcos 1:14-15, 1 Corintios 9:15-17, 1 Corintios 15:1-7)
  11. La iglesia: es la comunidad de creyentes que confiesan el nombre de Cristo y practican la adoración hacia Él y Sus ordenanzas. Es, asimismo, el cuerpo de Cristo (siendo Cristo cabeza de la iglesia), columna y baluarte de la Verdad, y aglomera todas las congregaciones en la tierra en una fe, un bautismo y un único Señor sobre todas ellas. (Mateo 16:18, Efesios 4:1-6, Colosenses 1:24, 1 Timoteo 3:15)
  12. Los sacramentos: a diferencia de la iglesia católica romana, creemos en la existencia única de dos sacramentos divinamente instituidos: el bautismo y la eucaristía (o Cena del Señor):
    • El bautismo: es la primera ordenanza bíblica manifiesta a través de la inmersión o el rociamiento con agua al creyente, lo cual representa el lavamiento de pecados por la sangre de Cristo, aplicado por el Espíritu Santo. Creemos que tanto niños como adultos pueden y deben participar de esta ordenanza, sosteniendo así el paidobautismo (a diferencia de otras denominaciones que practican el credobautismo o bautismo de creyentes). (Marcos 16:16, Hechos 2:38-42, Hechos 8:36-38, Hechos 16:33, 1 Pedro 3:21-22)
    • La eucaristía: llamada también Santa Cena o Cena del Señor, es la ordenanza de la comunión de la iglesia en Jesucristo, lo cual llama a todos sus fieles a celebrar la obra redentora del Señor por medio del pan y el vino, siendo símbolos del cuerpo y sangre de Cristo, respectivamente. Celebramos Su obra para alentar a la comunión y el gozo de la iglesia, la cual espera el retorno de Cristo. (Lucas 22:7-20, 1 Corintios 11:23-26)
  13. La vida cristiana: creemos que la iglesia acoge, instruye y ayuda al creyente a vivir una vida de fe, de oración, de meditación de la Palabra y de adoración al Señor, pero también creemos en la ayuda al necesitado y la predicación del Evangelio como medios de gracia para extensión del Reino de Dios. (Hechos 2:43-47, Hebreos 10:23-25)
  14. El retorno de Cristo: creemos que Cristo volverá a este mundo en gloria y poder, de forma inminente, a establecer Su juicio a vivos y a muertos. Luego de Su juicio, viene la resurrección: los impíos van al fuego eterno y los justos a la vida eterna con el Señor Jesucristo. (Mateo 22:23-33, Mateo 25:31-46, 1 Tesalonicenses 4:13-5:11, 1 Corintios 15:12-58)
  15. La ética cristiana: creemos en la consideración que debemos tener en materia de vida y testimonio cristianos, amando a nuestro prójimo como manda Nuestro Señor. Sin embargo, no podemos comprometer nuestra fe en Dios. Esto implica:
    • Que solo en Cristo hay salvación, no existe otro camino al Padre sino por Cristo. No está en nuestra consideración aceptar alguna alternativa u otra declaración contraria a lo expuesto. (Isaías 45:5-7, Isaías 45:20-25, Juan 14:6, Hechos 4:12)
    • Creemos en la salvación por gracia, a través de la sola fe en Jesucristo. Por ende, no podemos tener ecumenismo o relación interreligiosa con quienes desvirtúen o contradigan esta importante enseñanza, o pretendan alterar nuestro ejercicio de fe. (2 Crónicas 20:35-37, Amós 3:3, 1 Corintios 6:9-11, 2 Corintios 6:14-18)
    • No podemos aceptar ni tener comunión con quienes no acepten los credos históricos de la iglesia. En su momento, estos ya han declarado anatema a quienes contradigan las declaraciones establecidas, y la Biblia también da testimonio de ello. (Gálatas 1:6-9, 2 Juan 1:9-11)